La demanda tecnológica actual conlleva que las empresas de diseño electrónico lleven años investigando para satisfacer las necesidades de los consumidores y crear baterías de gran autonomía. Esta necesidad puede estar resuelta con el desarrollo de unas nuevas baterías de carga ultrarápida, de metal (principalmente aluminio) y aire, que duran hasta dos semanas.

Las actuales baterías se caracterizan por una combinación de ión y litio y se desgastan a un ritmo demasiado rápido. Sin embargo, las baterías de aluminio y aire tienen una capacidad de carga hasta ocho veces mayor que las de litio. A pesar de que hay otras combinaciones metal-aire, como zinc-aire y litio-aire, la que cuenta con mayor desarrollo industrial por parte de las compañías de fabricación electrónica es la de aluminio-aire. La razón es que este metal posee una de las densidades de energía más altas. Además, el aluminio es muy común, fácil de conseguir y, sobre todo, barato.

El desarrollo de este tipo de baterías pretende usarse para móviles y tabletas, aunque muchas empresas de montajes electrónicos nacionales e internacionales están investigando para su futuro uso en el coche eléctrico.
(La compañía israelí Phinergy pretende el lanzamiento de esta tecnología en 2017.)
El éxito parece asegurado, ya que han conseguido recorrer 1.600 kilómetros con una sola carga. La pila usa agua en el proceso de refrigeración y recicla el óxido de aluminio, para crear un ánodo gracias a un ciclo de vida cerrado. Esta batería usa la placa de aluminio como ánodo y se aprovecha de forma adecuada, por lo que resulta un sistema limpio con el medio ambiente, eficaz y robusto.
Todavía quedan temas por pulir, como el encaje de las empresas de fabricación electrónica y cómo influirá en el futuro diseño electrónico de los coches y gadgets que usen esta tecnología. Otro aspecto a solucionar remite a la degradación que sufren, ya que su ánodo se desgasta rápidamente y llega a liberar gas de hidrógeno en los primeros modelos.

En teoría, este problema se ha resuelto y se ha aumentado la duración de cada ciclo hasta dos semanas. Los datos son prometedores, en comparación con el litio. Una de aire produce 0,8 voltios; y una de litio, 3,7; mientras que la de aire consigue una corriente entre 400 y 800 mA en apenas 100 cm cuadrados.

Si todo es cierto, las baterías de litio-ión estarán obsoletas en poco tiempo, al durar menos y ser más caras, ya que el litio es más costoso y difícil de conseguir que el aluminio.

Todo apunta a que las nuevas formas de almacenamiento de electricidad serán unos de los desafíos a los que se enfrente el ser humano.